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El reverendo que tocaba el banjoPor Antón García-Fernández Memphis, Tennessee

Burton Fork, la comunidad rural de Kentucky en la que nació Buell Kazee allá por el año 1900, consideraba la música como algo cotidiano, una de las pocas formas de diversión que permitían a los montañeses evadirse de la monotonía de la jornada laboral. Así pues, para Kazee, comenzar a tocar el banjo a los cinco años no suponía nada del otro mundo.
Con el paso del tiempo, se convertiría en un magnífico músico, capaz de tocar el banjo en varias afinaciones distintas, pero llegada la adolescencia, sintió despertarse en su interior una fuerte vocación religiosa que lo impulsó a centrarse en seguir una carrera eclesiástica. Para ello, comenzó a asistir al Georgetown College, y en sus clases de literatura inglesa descubrió algo de gran importancia: muchas de las baladas que tenía que leer eran las mismas que había crecido escuchando cantar a sus vecinos. Fue ésta una experiencia sumamente decisiva para Kazee, pues lo llevó a interesarse por preservar la cultura oral y musical que había absorbido desde su más tierna infancia.

Todavía no sabían cómo clasificarlo, por lo cual epítetos como “old familiar tunes” u “old-time songs” eran mucho más comunes entonces que la etiqueta de “country and western”. Pero, en definitiva, en Brunswick no estaban interesados en temas pop sentimentales, sino en baladas tradicionales acompañadas por banjo, y el repertorio de este tipo de material que Kazee poseía era enorme.
Antes del colapso de Wall Street en 1929, Kazee grabó cerca de 60 temas, muchos de ellos baladas sentimentales, claro. Pero las grabaciones que mayor éxito le reportaron fueron canciones populares de la tradición anglocelta ('Lady Gay', 'The Wagoner's Lad', 'The Butcher's Boy', etc.) en las que brillan su magnífica voz, su dicción perfecta y una muy pulida técnica de acompañamiento al banjo.
Como ocurrió con otros grandes nombres del country, del blues o del jazz (Dock Boggs, Mississippi John Hurt, Jimmie Noone son sólo algunos ejemplos), la Gran Depresión zanjó abruptamente la carrera discográfica de Kazee, y pese al buen ritmo de ventas de sus discos, no grabaría de nuevo hasta finales de los años 50, dedicándose por entero a sus obligaciones como ministro de la Iglesia Baptista.

Joan Baez interpretó varias canciones de Buell como "The Wagoner's Lad" que debe de ser una de las primeras canciones de temática feminista de la historia del country. He aquí la primera estrofa:
Oh, dura es la suerte de todas las mujeres
Siempre controladas, siempre confinadas
Controladas por sus padres hasta que se casan
Y después esclavas de sus maridos el resto de sus vidas.
Oh, hard is the fortune of all womenkind
They're always controlled, they're always confined
Controlled by their parents until they are wives
Then slaves to their husbands the rest of their lives.
A su muerte en 1976, Kazee había escrito varios libros de temática religiosa, un tratado sobre banjo e incluso una autobiografía inconclusa. Pero su legado musical, esas magníficas grabaciones de finales de los veinte, todavía no se ha reeditado al completo, lo cual explica la relativa oscuridad en que su figura está sumida. Para escuchar su música hemos de recurrir a recopilaciones old-time que generalmente sólo incluyen una o dos canciones suyas.
En el siguiente video explica algunas de sus técnicas y vivencias, y toca 'John Hardy':

Fuentes:
Barry McCloud (ed.). Definitive Country: The Ultimate Encyclopedia of Country Music and Its Performers.
Notas del doble CD Country: Nashville / Dallas / Hollywood 1927-1942 (Frémeaux & Associés, 2002), escritas por Gérard Herzhaft.
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